
Todavía no sabe por qué razón, el potus empezó a ponerse mal. Sus hojas aparecían aplastadas y con signos de haber sido mordidas, la tierra apisonada... Cada día que pasaba lo iba encontrando en peor estado. Las ramas se empezaban a morir una tras otra, y no salían nuevos brotes. Era indudable que la planta se estaba muriendo, y Abel no encontraba la causa de ese empeoramiento hasta que finalmente no tuvo más potus.
Ayer, 20 de diciembre (día de su cumpleaños), durante la noche regresaba a su casa y cuando se disponía a ingresar a su hogar, Abel fue interceptado por una viejita del barrio que requería de sus buenos oficios ya que no podía cerrar la puerta de su casa y tampoco podía sacar la llave de la cerradura ya que había quedado al revés.
Prontamente Abel tomó su caja de herramientas y acudió al domicilio de la viejita solucionándole el problema en un santiamén, y cobrándole super-barato ya que Abel el cerrajero comunista, no le "baja la caña" a los jubilados.
Es entonces que Abel observó que la viejita del barrio tenía una linda planta de potus, y en vista a que le había cobrado muy poco, se atrevió a pedirle a la anciana un gajo; como la viejita estaba muy agradecida no se lo negó.
Hoy Abel tiene la esperanza que ése gajo se transforme en una frondosa planta de potus como la que llegó a tener alguna vez.
Aaaaaaaaaaaaaamén!
ResponderEliminarYo no tengo potus, pero sí dos ficus :D jaja
Feliz cumple!
piedra libre al gatito en el potus...!!
ResponderEliminarbeso
Anahí: También tengo un ficus pero hecho bonsai. No es el ficus común, es una especie que tiene un nombre que no recuerdo.
ResponderEliminarNix: Muy observadora!!! pero no es un "gatito" sino la Kuky...¿Habrá sido ella la que me arruinó el potus?
Por las dudas no la dejo acercarse al gajo nuevo.