
Negación de los sentidos
Sintió el llamado de su madre
abrió sus ojos...despertó.
Sintió la comodidad de su cama
Demoró unos minutos, y se levantó
Sintió muy placentera la ducha matinal
agua tibia que se escurría acariciando su cuerpo
Sintió el aroma del café con tostadas
saboreó cada sorbo, cada bocado.
Sintió liviana su mochila
casi catorce años, plena de vitalidad.
Sintió la suave brisa de primavera
que aireaba su vestido y secaba su cabello
Sintió que ya estaba preparada para el sexo
ella también deseaba a su novio, y lo amaba
Sintió la bocina de un auto, y desde dentro una voz
era un conocido, le ofrecía acercarla al colegio
Sintió que el auto se detuvo, antes de llegar
había estado distraída por sus pensamientos
Sintió confianza en el "esperame, ya vuelvo"
no se preocupó, en auto, igual llegaría a tiempo
Sintió que unas manos la arrancaron del auto
eran tres hombres, a ninguno conocía
Sintió terror, quiso pedir auxilio
no pudo, un puño cerrado ahogó su grito
Sintió la mordaza y las ataduras
ya la habían cambiado de vehículo.
Sintió, durante el viaje, a los hombres hablar sobre ella
era bella, y la pagaron al mismo precio que las "otras"
Sintió que su cuerpo se entumecía a cada kilómetro
el sol prestó su lugar a la luna, y luego volvió a reinar
Sintió que el viaje había terminado
la llevaron a una habitación sin ventanas
Sintió, por unas horas, la soledad de ese encierro
alguien, el "encargado", entró para explicarle
Sintió cada una de sus palabras
debía satisfacer en "todo" a los clientes
Sintió rabia, quiso escapar, no pudo, dijo que NO
recibió sus primeros golpes (en ese lugar)
Sintió cada uno de los golpes recibidos como si fueran recientes
cinco días de palizas, habían hecho lo suyo
Sintió que ya no podía resistir más
bajó su cabeza y asintió tácitamente
Sintió el olor a desodorante barato
que no disimula la atmósfera de un burdel
Sintió el despojo de sus prendas
le dieron otras para que se pusiera
Sintió el despojo de su identidad
de ahora en más, se llamaría Devorah
Sintió risas y música del otro lado de la puerta
ya la habían cambiado de cuarto, tenía una cama grande y baño
Sintió, recorrió con su mano, cada una de las hinchazones que tenía
pero al igual que los moretones, en la penumbra del cuarto, no se veían
Sintió que ya había llegado al infierno
la puerta se abrió, y entró el primer extraño
Sintió cómo se desvestía, sintió su excitación, su sudor
había pagado más de lo habitual para estar con la "nueva"
Sintió vergüenza, sintió temor, sintió su corazón latir con fuerza
el extraño le quitó las pocas prendas que protegían su pudor
Sintió su primer desgarro, y dolor; sintió la brutalidad de cada puje
sintió luego un líquido caliente que se alojaba en su vientre
Sintió ganas de llorar, pronto las lágrimas se deslizaron por su cara
sintió al extraño ya fuera de su cuerpo, vistiéndose a un costado de la cama
Sintió cuando abrió la puerta y se fue
sintió nauseas, fue al baño y vomitó.
Sintió toda la suciedad del mundo en su cuerpo
quiso lavarse, pero hay cosas imposibles de limpiar
Sintió que era una "cosa" para los demás
y las cosas -todos sabemos- no sienten.
Sintió que su salvación era dejar de sentir,
despojarse de los sentidos,
deshacerse de ese cuerpo enlodado por bestias,
separar su mente de él.
Ese cuerpo podría ser profanado miles de veces más,
pero su mente debía volar hasta alturas,
donde la inmundicia no llega,
porque la inmundicia es terrenal.
Desde ese lugar, su mente aún conserva,
en estado virginal, un etéreo cuerpo de niña,
que despierta cada mañana,
al oír el llamado de su madre.
(Abel)
Solo dejar constancia de mi paso por acá.
ResponderEliminarEl nudo en el estómago me impide dejar un comentario coherente.
LOS Q PAGAN SON LOS BERDADEROS MOSTROS Q SIETEN CUADO SE MIRAN AL ESPEJO SON UNOS MARRANOS SIN CORAZON Q TAL Q LE SUCEDIERA A UN FAMILIARDE ESTOS DEPRABADOS
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